Kéfir de Agua

Después de aprender y estudiar sobre la maravilla de los probióticos en la alimentación, quise hacer kéfir; pero solo lograba conseguir kéfir de leche y yo soy intolerante a la lactosa. Pasó el tiempo y perdí el interés hasta que un día mi suegra me contó que una amiga de ella estaba regalando kéfir de agua, el día había llegado.

El kéfir no se compra, se regala para así pasar la abundancia y compartirla con los demás.

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Los tíbicos de kéfir son pequeños cristalitos transparentes y húmedos. Crecen rapidísimo en poco tiempo y las propiedades son muchas, entre ellas:

  • Es antiinflamatorio.
  • Evita la formación de gases intestinales.
  • Mejora las patologías en la piel como la dermatitis.
  • Tiene un gran poder antioxidante.
  • Regenerar la flora intestinal.
  • Mejora la respuesta del sistema inmune.
  • Protege la mucosa intestinal.
  • Regula las digestiones.
  • Evita y combate la gastroenteritis.

Hacer kéfir de agua en casa es súper sencillo, solo hay que tener paciencia para la fermentación, utilizar solo recipientes de vidrio, agua filtrada, porque el cloro mataría todas las bacterias y microorganismos y evitar totalmente los recipientes o cucharones de metal.

Después de varias veces de hacer kéfir, esta receta es la que ha salido súper, muchas veces.

Vamos a necesitar

  • 1 litro de agua filtrada a temperatura ambiente.
  • 3 cucharadas de nódulos de kéfir de agua
  • 3 cucharadas de pasas
  • 3 cucharadas de azúcar, entre menos refinada mejor.
  • 1/2 limón
  • 1 liga
  • 1 mallita de tul fino

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Mezclamos el agua con el azúcar hasta disolver toda el azúcar, agregamos las pasas y los tíbicos de kéfir de agua y el limón.

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Tapamos con la malla y aseguramos con la liga.

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Coloqué mi recipiente de kéfir dentro de otro con agua para que las hormigas no ingresaran en el recipiente.

Lo dejamos fermentar de 48 a 72 horas en un lugar ventilado y fresco, alejado de la luz del sol. Al contacto con tanta azúcar los nódulos comenzarán a estar súper activos, yendo de arriba para abajo y «bailando» entre ellos, esto quiere decir que es un kéfir activo y saludable. No es recomendable consumir el kéfir dentro de las primeras 24 horas de fermentación porque este tendrá un efecto laxante.

Al pasar el tiempo de fermentación, con un colador plástico separamos todos los elementos con cuidado de no botar kéfir, envasamos el líquido y refrigeramos.  Si no se va a hacer kéfir se pueden mantener con 2 tazas de agua con 3 cucharadas de azúcar, tapados con la mallita de malín y se repiten los pasos anteriores para producir más.

Algunos habitantes del Kéfir

El Kéfir bien pudiera llamarse el Rey de los Probióticos, se han encontrado unas 20 diferentes familias de probióticos que coexisten, de los que vale mencionar Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus paracasei, Lactobacillus helveticus, Lactobacillus kefiri, Bifidobacterium bifidum, Streptococcus thermophilus. Quisiera resaltar el Lactobacillus kefiranofaciens quien es el responsable de crear la matriz de Kefiran. El Kefiran es el encargado del proceso de fermentación. Así mismo, el Lactobacilus sp es el probiótico que permite que el kéfir tenga resistencia ante el ambiente ácido del estómago.
El Kéfir no solo tiene Probióticos, sino que además cuenta con algunas levaduras que traen sus propios beneficios. Podemos destacar la Candida Kefyr, la Kluyveromyces marxianus y la Saccharomyces unisporus quienes colaboran en la síntesis de los lactobacillus (Los probióticos mencionados más atrás) y lo que resulta increíble, es que son responsables de la digestión de la lactosa.

El sabor del kéfir es un gusto adquirido, como el sabor de cualquier otro fermentado es fuerte y sorpresivo, pero riquísimo. A mi me gusta tomarlo por las mañanas para comenzar el día con una buena dosis de probióticos.

Saludos y un gran abrazo desde una lluviosa Costa Rica.

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