Ferias o mercaditos, en un parque, una institución o en oficinas privadas; las ferias son toda una experiencia.
Me gustan porque así puedo interactuar con los clientes que llegan interesados en las bolsitas o servilletas reutilizables. Algunos han visto los productos, otros los conocen por primera vez y clientes que regresan a saludar y adquirir otro más. También hablo con los demás oferentes vecinos en los ratitos libres que se tienen, de esta forma he conocido a los chicos de Dulú Artesanal que hacen unos pestos deliciosos; curiosamente su nombre también es de lengua Bribri y significa Arcoíris. Asimismo conocí a Sofía de Sibö Bodycare cuya línea de productos de cuidado personal es buenísima y a Laura de envoltorios de cera de abeja Bowo, cuyo significado es Luz en Bribri, entre otros más.
Detrás de toda la logística de ir a una feria, desde la preparación del producto hasta alistar mi lonchera para pasar el día fuera del taller, ir a una feria me emociona porque conozco a otros productores que están orgullosos de su trabajo, de su producto y de poder mostrárselo al mundo en vivo.
La semana pasada asistí a una feria en el TEC Sede Central y conocí a don Leo. Él pasó saludando a los demás oferentes, cuando llegó a mi stand con ojos curiosos me preguntó el significado de Wámbalök, procedí a comentarle el significado y la conceptualización que había tomado para la marca. Me sentí como si estuviera en un examen, con una gran sonrisa me dijo que sí que era correcto, que él tenía un stand al final de la fila, que lo fuera a visitar.

Apenas tuve un chance le pedí a mi vecina de feria que me le echara un ojito a los productos mientras iba a visitar a Don Leo.
Don Leo vive en Talamanca y desde allá se traslada a las diferentes ferias que lo invitan. Le gusta ir a ferias porque así vende los productos que hace su familia y a su vez comparte de sus costumbres y tradiciones; su madre teje los bolsitos de cabuya con detalles teñidos naturalmente y hechos a mano. También ofrece harina de yuca molida, cacao en polvo y en bolita para hacer chocolate.

Las artesanías también las tallan en Casa Aiko, maracas de jícara para los niños y grandes, jícaras para transportar líquidos y aves talladas en madera para decoración.

Me contó también que ellos tienen un proyecto de turismo bribri, desde donde quieren fortalecer y conservar las tradiciones y el respeto por la naturaleza, la cosmovisión y su cultura. Su hijo Joel administra el correo y su hija Rosi el Whatsapp “porque yo de esas cosas no sé mucho y ellos son muchachos modernos”.

Después de terminada la feria, me despedí de don Leo con la invitación de ir a visitarlo a Talamanca o de que viniera a casa cuando estuviera por acá, espero que pronto sucedan alguna de las dos.
Los espero en la próxima feria con una sonrisa, gracias por leer.
