La mayoría de las recetas que vemos en línea, que pasan de generación en generación en las familias o que leemos en los libros y revistas de cocina, son para grupos grandes de comensales, de grandes porciones que eventualmente tendrán que almacenarse en la refrigeradora, consumirse casi que a la fuerza (cuando pasa la novedad del platillo) o simplemente quedarán olvidadas en la refri y eventualmente su destino final será el basurero.
Esto es, sin duda alguna, una limitante para querer aventurarse a preparar algo; también podemos agregar que nuestras casas son pequeñas, nuestros electrodomésticos, nuestras alacenas, nuestras familias y nuestros espacios de habitación se han ido reduciendo con los años, por lo que el espacio que tenemos, tanto para cocinar, para almacenarlo y los implementos u accesorios para prepararlos son diferentes con los que crecimos.
Algo que nos enseñó el 2020 es que nuestra casa es nuestro mundo y en nuestro mundo no debemos desaprovechar ni desperdiciar ningún recurso, tampoco debemos privarnos de comer delicioso, saludable y apenas con los recursos e implementos necesarios.
Un día me antojé de pizza, pero él no es tan fan de la pizza. El simple hecho de hacer o pedir una pizza solo para mi y tener que guardar el resto para seguir comiéndola el resto de la semana, no me hacía mucha gracia. Todas las recetas para la masa de la pizza pedían más de 4 tazas de harina, pero yo solo quería una pizza, pequeña, personal, para mi. Decidí investigar más sobre cómo hacer la masa de pizza perfecta para una porción y así fue como nació la idea #Para1ParaDos
Desde ese momento he ido escalando y probando muchas recetas en porciones perfectas #Para1ParaDos personas, con el fin de evitar el desperdicio de alimentos, reducir el consumo de alimentos procesados y ultraprocesados, también, que se puedan preparar en un hornito, horno pequeño, sartén o en una freidora de aire.
La importancia de evitar el desperdicio de alimentos
La región desperdicia, al año, alrededor del 15% de sus alimentos disponibles; según la FAO. A pesar de que 47 millones de sus habitantes aún viven día a día con hambre. También a nivel mundial se desperdicia ⅓ de la producción de alimentos para el consumo y en Europa y Norteamérica se desperdician de 95 a 115 kilos al año por persona.
Estas pérdidas y desperdicios impactan la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, reducen la disponibilidad local y mundial de alimentos, generan menores ingresos para los productores y aumentan los precios para los consumidores.
Además, tienen un efecto negativo sobre el medio ambiente debido a la utilización no sostenible de los recursos naturales. El sector alimentario representa alrededor del 22% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, el 30 % de la tierra agrícola se destina a cultivar alimentos que nunca se consumirán y un 21 % de agua dulce se desecha para su producción.
La cocina de aprovechamiento
Siempre lo hemos visto implementarse en la cocina de nuestras familias. Es la cocina y formas de cocinar para obtener el máximo provecho a los alimentos que tenemos en nuestra cocina.
Uno de los objetivos es utilizar los residuos de otras preparaciones para realizar nuevos platos, utilizar partes de los alimentos, como cáscaras, semillas o tallos que normalmente se desecharían, para crear nuevos platos y evitar el #DesperdicioDeAlimentos.
Una #CocinaDeAprovechamiento sucede cuando ajustamos las recetas para el número de personas que la van a consumir, de esta forma utilizamos solamente los ingredientes y energía necesarios, con el fin de consumir solo lo que necesitamos.
También una #CocinaDeAprovechamiento es utilizar los implementos que tengamos en nuestra cocina, sin tener que invertir en grandes accesorios o utensilios.

