Siempre había tenido curiosidad de hacer pejibayes, muchas veces busqué recetas, una llevaba huesos con un poquito de carne y grasa para el sabor, otra tenía varios pasos de proceso, otra más pedía un racimo completo de pejibayes y una que otra con un ritual más.
Todas las recetas eran básicamente lo mismo, agua abundante, sal, tiempo y calor constante. Hace unas semanas vimos pejibayes en la feria y sin pensarlo mucho compramos 10, estimando la capacidad de la olla de cocimiento lento y sin darle más vueltas al asunto, cocinamos los pejibayes.


Una vez lavados y revisados, iniciamos la cocción a las 11am; agua fresca hasta tapar los pejibayes, 2 cucharadas “copetonas” de sal, como no teníamos huesos, optamos por agregar sebo de res. “Los huesos y la grasa son para que queden bien bonitos y brillantes” nos comentó el muchacho del puesto de la feria donde los compramos.


Pasaron 4 horas y ya olía a pejibaye, probamos uno para ver cómo estaba; por fuera estaba brillante y la cáscara ligeramente rota, por dentro todavía crudo y sin sabor, así que agregamos una cucharada más de sal.
Mientras hacíamos otras cosas de la casa, a las 8pm ya estuvieron listos. Sabrosos, brillantes y riquísimos de sabor, llenaron la casa de un aroma que nunca habíamos tenido cerca antes. Los dejamos enfriar y probamos nuestro primer pejibaye hecho en casa, qué ilusión.


“¿Para qué cocinarlo si en el super cuesta menos de ₡4,000 el kilo ya listo para comer?”
Porque saber preparar comidas desde cero, es una forma de recuperar nuestra autonomía alimentaria. Si sabemos cocinar un alimento en su forma más básica, dejamos de depender de la industria que lo prepare por nosotros. También, cocinar desde la materia prima nos permite controlar cuáles ingredientes quiero que tenga mi preparación. Si una persona tiene alergias, intolerancias, necesidades o restricciones alimentarias específicas, es más fácil controlar aditivos, conservantes o ingredientes “ocultos” que se pueden agregar a los productos procesados.
Asimismo, cocinar desde cero, mejora el conocimiento de los alimentos que estamos preparando y consumiendo. Aprendemos cómo se ven crudos, cuál es la textura, cuál es su sabor y cuánto tiempo tardó en estar listo para su consumo. Sin dejar de lado el costo, la temporada en la que se producen y, si hacemos conversación con la persona que nos lo está vendiendo en la feria, hasta podremos saber quién lo cosechó.
La cocina casera tiene una ventaja enorme: cocina pensando en personas específicas, las personas que viven en nuestra casa. Contrario a una producción industrial que produce para miles, sino cientos, de consumidores. Cocinando en casa se puede controlar más la sal, azúcar, grasas, condimentos, tamaño de las porciones, calidad del agua y por supuesto tomar en cuenta alergias, intolerancias o restricciones; más si en casa hay niños y personas adultas mayores.
Cocinar desde cero, también implica (o debería) comprar de forma local, en la feria.
Comprar y consumir productos locales y de temporada, contribuye a que los cultivos no desaparezcan por falta de demanda. Las personas agricultoras suelen recibir una menor porción del valor final, cuando los alimentos pasan por muchas etapas de transporte, distribución, empaque y comercialización; comprando local y directo de los productores fortalecemos nuestra seguridad alimentaria, porque se tendrá acceso a alimentos nutritivos, variados y de temporada.
Una persona que sabe cocinar frijoles, arroz, garbanzos o hacer tortillas de maíz, tiene más alternativas alimentarias que una persona que solo consume las mismas versiones listas para consumir. Muchos de estos conocimientos, que antes heredábamos de nuestros familiares o vecinos, se están desapareciendo, son habilidades que necesitamos conservar porque así fortalecemos nuestra capacidad de elegir, apoyamos a productores locales y aún más importante, nos podremos adaptar a los cambios del mercado.
Nuestros pejibayes los comimos un día viendo tele, otro con el cafecito de la tarde o como parte de la ensalada en algún almuerzo. Cocinar desde cero no significa hacer todo desde cero, significa tener el conocimiento para elegir cuándo vale la pena hacerlo.
#Para1Para2
